viernes, 10 de mayo de 2013

Días de lluvia


Los días de lluvia, como este, tenían un encanto especial para Eulogio. Los motivos eran varios. Podía salir al “corredor jere” (1) de su casa construida con adobes, ladrillos y techo de paja, a construir bar-quitos de papel de cuaderno de hojas de dos rayas y ponerlos a navegar en las , para él, caudalosas aguas del río imaginario que se formaba alrededor del corredor, producto de la lluvia caída, que previamente había pasado por la canaleta puesta donde terminaba el techo, para darle un destino al líquido vital que se desplomaba al suelo en poderosos chorros, en cada esquina del fresco techo de la vivienda, que estaba situada en las orillas del pueblo, en el “estación bajo”.

Eulogio, a sus siete años se sentía un poderoso armador de embarcaciones, “profesión” esta que alternaba con la vendedor de paquetes turísticos a las hormigas que aparecían desesperadas en el corredor, huyendo de la lluvia, y pasaban a ser “pasajeras obligadas” de los vehículos navales del niño.

Si la lluvia tenía pausas o terminaba, Eulogio salia a retozar en la pequeña laguna que se formaba al lado de su casa en compañía de Liborio Arévalos, su vecino, amigo y coetáneo. Para desdicha y enojo de su madre, el niño volvía de tales excursiones, totalmente empapado y con una urgente necesidad de cambio de ropa, que si era época invernal agravaba la situación, pues la ropa de abrigo no abundaba en la casa. Ña Rosa, la madre de Eulogio, procedía en esos casos a ordenar al “delincuente” que se arrodille frente a las imágenes de los santos, en un rincón del dormitorio conyugal, sobre granos de maíz y le “acariciaba” las nalgas con tres o cuatro cintarazos, “Para que aprendas, nde mita'i arruinado!!!”. (2)

Volviendo a la escasez de ropas invernales, estas se paliaban con las “RU”(Ropas Usadas) proveídas por Ña Rafaela, vendedora de dicho tipo de prenda, que se desplazaba desde Asunción para tal menester. La señora mencionada tenía, lo que hoy llamaríamos “visión de negocios”, pues vendía las prendas en cómodas cuotas. Ña Rafaela era una precursora de los coreanos que aparecieron posteriormente y vendían “campelas” y otras “plendas” en cuotas semanales.

Otra fuente de vestimenta para Eulogio y familia eran las tías en USA y Argentina que enviaban a Coronel Martínez, las ropas dejadas de usar por sus maridos e hijos. Con algunos retoques de la hacendosa Ña Rosa,(era modista, aparte de “Carta Apoha”), mediante su máquina de coser “New Yorker”, el lavado profundo y hasta almidonado, pasaban a lucir nueve-citas en Eulogio y su hermana Petrona, que hasta ese momento eran los hijos del matrimonio. Posteriormente pasaría lo mismo con Alberto y Felipa, hermanos que nacieron más adelante. Isolda, la menor de todas, ya nació en Asunción, pero esa es otra historia. También estaba Isidora, hermana de padre de Eulogio , pero ella vivía en Calixtro, Carapegua, en compañía de la abuela paterna, Koka y los tíos Eladio y Floripa, quienes cuidaban a la abuela.

Otro motivo de solaz era que no había clases, aunque a Eulogio le gustaban las clases, en especial las de Lenguaje Oral y Lenguaje Escrito. Pero, un día de lluvia tenía mayor peso en los afectos del niño. Como en todo el Paraguay, en esa época(1966), a la menor señal de lluvia, se suspendía toda actividad. Sea esta de la índole que sea, excepción hecha de los velorios, que por su naturaleza y urgencia, seguían su curso normal.

Pero había algo que definitivamente, alegraba a Eulogio en los días de lluvia como este. Su padre, Eulogio Carlos Quinto, era chofer de ómnibus y en otras ocasiones de camiones de carga. Si la lluvia lo “agarraba” en Coronel Martínez, se quedaba en la casa, pues la ruta de acceso a Asunción y a otros puntos de país, quedaban clausuradas. En esa época, no había pavimento pétreo(empedrado) ni asfáltico(asfaltado) en esos, entonces, lejanos rincones del país. La única alternativa era usar el tren, con sus escasas frecuencias, para salir de tal encierro.

Eulogio Carlos Quinto, por su oficio y por ende, sus continuos viajes, permanecía poco tiempo en su casa. Con aspecto y modales rudos, sin embargo escondía en su interior a un extraordinario y sensible padre. Los días de lluvia en que quedaba en casa, enviaba a Eulogio a comprar de la panadería de don Miguel Garete, galleta con grasa. Para Petrona y su hermano la galleta con grasa era una delicia comparable con el caviar para los gourmets. Agréguenle el cocido(mate cocido) que preparaba Ña Rosa para la merienda de la tarde lluviosa. Eulogio volvía de la panadería con el preciado manjar y algún libro o revista que intercambiaba con Miguelito Garete, su compañero de escuela, con quien compartía el gusto por la lectura, a pesar de sus cortas edades. Eulogio y Miguelito, fueron compañeros por muchos años, y competían por el primer lugar de la clase, pero sin malicia ni envidia, pues estudiaban y jugaban juntos, sin estar conscientes de que estaban en concurso.

Volviendo a Eulogio Carlos Quinto, el hacía de esos días lluviosos una fiesta para Petrona y Eulogio(ocasionalmente para Isidora, cuando venía de visita), pues les llenaba de atenciones y mimos. Una de las atenciones, preferida por los niños, era que su padre les preparaba una especie de estofado con carne vacuna, batata, verduras y hortalizas. Era comida de dioses para los infantes, matizada por las constantes bromas de su padre. Si la estadía de Eulogio Carlos Quinto se prolongaba, cambiaba el ritmo de la casa. Su rutina de chofer, hacía que a las cuatro de la mañana le despertara a todo el mundo. Eso no era algo muy estimulante para Eulogio, que tenía un apego extraordinario a las sábanas. Le gustaba que le despertaran temprano, con una condición. Si había caldo de pescado preparado por su padre, producto de los días prolongados de lluvia y de la pesca de Euologio Carlos Quinto en las aguas del Tebicuary-mi, cercano a la casa.

Afuera la lluvia humedece el suelo y el cemento. Así como se humedecen los ojos de Eulogio al recordar. Me dice que se formó un nudo en su garganta y no puedo seguir contándome. Otro día seguimos.

JaRDinero

Asunción, 26/11/2012

Aún Primavera del 2012.

(1) Corredor o galería que rodea una edificación, por lo general una vivienda rural.

(2)Para que aprendas, niño torpe!!!”.

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