Por suerte, no. Tan solo José. Y me salvé
por un pelito de llevar el nombre de Lorenzo, gracias a un curioso hecho.
Acaba de nacer yo en Coronel Martínez, en la
casona de los Duarte, en el pueblo mismo, donde "posaba" la partera y
donde "internó" a mi mamá, que vino desde la compañía Arroyito. Era
la madrugada (4:00) del 10 de agosto de 1959, cuando ya llegó la primera
visita. El nunca bien ponderado "Lorenzo Lechuza", que ya vino a ver
al bb, o sea yo. Por supuesto, mi abuela materna estaba asistiendo a mi madre
en el trance, y ella había traído su linterna de cinco pilas, que prestamente
"Lorenzo Lechuza" llevó como "souvenir", sin el permiso de
mi abuela. Posterior al descubrimiento del hecho, tenían que definir qué nombre
ponerme y cuando surgió la opción de "José Lorenzo", mi abuela se
plantó y en un arranque de heredera de Las Residentas, sentenció:
-
Ani moake pe moi cheve hese aipo Lorenzo hina. Imondaitene
osevo!! - .(*)
Aquella
madrugada de lunes, mi abuela me salvó de llamarme "Lorenzo",
quedando mi nombre, sencilla y llanamente en José.
(*) “Jamás se les ocurra ponerle el
nombre Lorenzo(al niño). Sería (en su vida) un ladrón consumado!!!”
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